CP of Argentina, Boletín de informaciones nacionales año 11 - nº11 – 5 de Julio de 2018

7/12/18 10:24 AM
  • Argentina, Communist Party of Argentina Es South America Communist and workers' parties

Palabras

 

El día de la Independencia haremos  que se escuchen decenas de miles de voces en todo el país, que expresen su repudio al desastroso acuerdo dictado por el FMI y firmado por el gobierno entreguista de Mauricio Macri. Acuerdo que promete al Fondo transferir competencias a las provincias sin los fondos respectivos.

El peor equipo de los últimos 50 años chocó la calesita. Algunos economistas pronostican que el costo de vida de junio podría registrar una suba de entre el 3 y el 3,5%, y que la inflación anual en 2018 rondaría el 30%. El jefe de gabinete Peña insiste en que se debe seguir ajustando, que deben seguir aumentando los servicios de luz, gas y agua, que deben seguir achicando el Estado y por si fuera poco, se plantan en el 15% de techo salarial para los trabajadores estatales. Y además reconviene a la sociedad señalando que “están acostumbrados a gastar más de lo que tienen”.

Con el paro general como telón de fondo, el gobierno pasa en pocos días, desde el anuncio de país “emergente”  a reconocer un escenario político que los enfrenta a un primer gran tropiezo. La gobernadora Vidal habla de evitar un 2001 político, tratan de acercarse a los gobernadores peronistas para transferirles responsabilidades, ya que la reducción del gasto público argentino necesita un acuerdo parlamentario para escribirlo en la ley de leyes, el presupuesto. Ni Vidal ni Larreta, a pesar de tener fuertes presupuestos, aceptan tal situación, solo les quedan las provincias que pasarían, en la jerga neoliberal, a ser inviables. Y así con las palabras, a la recesión le llaman desaceleración.

Se dijo ante el resultado del paro general que se habían perdido 28 mil millones de pesos por la inactividad laboral. Es un dato importante que demuestra que los trabajadores producen inmensa riqueza y no son precisamente un “costo” laboral, como sugiere la cartilla neoliberal y ajustadora del Fondo, que significa sometimiento al gran capital concentrado y trasnacional y entrega de los recursos naturales y energéticos.

Desde ahí es necesario partir para considerar que la crisis que reconocen fuentes gubernamentales, no solo compete al gobierno, hay una dificultad en la creación de alternativa a esta debacle, que es tarea fundamental, junto a la acción movilizadora del movimiento popular, -ahí el ejemplo de lucha de los docentes de Chubut, de Corrientes, de los trabajadores de medios públicos de información, entre muchas otras acciones de cada día- como el paro nacional docente del 3 de julio.

Y no es que no haya luchas o fuerzas antimperialistas, prácticamente no se ha dejado de luchar un solo día. Es la dispersión y fragmentación  de las fuerzas populares lo que nos afecta. La complejidad para la construcción de alternativa no solo proviene de las dificultades de constitución de alianzas políticas sino que también es resultado de las políticas neoliberales.

Para construir alternativa no alcanza solo con propuestas electorales, es necesario un programa amplio y profundo a la vez, que permita unidad y que contenga la necesidad de revisar la deuda irresponsable y criminal contraída por el gobierno, y hasta que se investigue, no pagar una deuda que es inmoral e impagable.

Por eso, una organización masiva, diversa y popular se expresará el 9 de julio, con orgullo en defensa de la soberanía, uniendo las miles de luchas grandes y pequeñas, e incitando a la unidad.

 

 

 

 

MARCHA CONTRA LOS TRAVESTICIDIOS

Con las travas al frente

 

El recuerdo porteño de la rebelión de Stonewall estuvo signado por el reclamo en contra de la violencia hacia el colectivo travesti y trans.

 

La conmemoración porteña de un nuevo aniversario de los disturbios de Stonewall, efeméride indudable de la lucha Gltbi, estuvo marcada ayer por un fenómeno peculiar, distintivo con respecto a los actos hermanos que se dieron en el mundo: el colectivo travesti salió a las calles a celebrar la condena a prisión perpetua para el asesino de Diana Sacayán aunque, consciente de que la lucha ante una realidad crudísima para travestis y trans continúa, movilizó a esa vasta columna el reclamo por el fin de los travesticidios.

Tan importante fue esa presencia en las calles porteñas, que fue el colectivo trans y travesti el organizador de la marcha, de la que, por cierto, participó el PC, fuerza que compartió con todas y todos a su ícono fundamental para la lucha “trava”: la comunista Lohana Berkins, que fue recordada por todos los presentes como una imprescindible.

Se trató de la tercera marcha nacional contra travesticidios y transfemicidios, dándose esta ya con una condena firme con respecto a la muerte de la histórica referente Diana Sacayán pero aún con decenas de muertes de travestis, víctimas de un odio ancestral, patriarcal, machista y claramente sistémico. Por eso las banderas rojas proclamaron otra vez el abolicionismo y diciendo “Lohana presente” estuvieron expresando mucho más que un sentimiento fraternal.

Ese recuerdo de una luchadora, junto al de Diana Sacayán, salió a las calles embanderando a miles con el objeto expreso de terminar con los crímenes de odio y la persecución policial; garantizar el acceso al trabajo, la implementación del cupo laboral trans, el respeto a la ley de identidad de género, la entrega de medicación a quienes viven con VIH-Sida y una ley de reparación histórica para víctimas de violencia institucional.

Allí estuvo la activista travesti Florencia Guimaraes García, militante comunista que defendió la legalidad creada con respecto al colectivo travesti diciendo que “tenemos una ley que es revolucionaria, magnífica” aunque sin dejar de señalar que sobre los travesticidios “los datos siguen siendo alarmantes”.

“Si pudiera nacer de nuevo elegiría ser travesti, una y mil veces”, dijo con orgullo la activista, autora del libro “La Roy: Revolución de una trava”. Además, cuestionó la “naturalización” del fenómeno prostituyente en el colectivo trans y travesti. Expresó: “las marcas que ha dejado la prostitución en mi cuerpo y en mi psiquis, son imborrables”.

 

La perspectiva de clase

 

Romina Pereira, secretaria de Género de la CTA de La Matanza y responsable nacional de Diversidad en el PC, señaló que tras el fallo judicial que condenó al asesino de Sacayán como “coautor”, la marcha de ayer contra los travesticidios fue “una continuidad”. “Fue una marcha que se plantea discutir la cuestión política del colectivo Gltbi en términos mundiales”, agregó.

Observó que en el ámbito de la diversidad las travestis portan “una de las identidades del colectivo más postergadas y más marginadas”. Y recordó a Lohana Berkins apuntando una frase suya: “si no logramos la libertad de las travas, muy difícil es que logremos la de la clase”.

“Lo que construimos ayer es una especie de homenaje a la rebelión de Stonewall, pero fue la versión sudaca y argentina”, informó y observó que “fue una marcha profundamente política  y profundamente antineoliberal y de repudio a los acuerdos con el FMI y, fundamentalmente, a la marginalidad que viven las travestis en nuestro territorio”.

Cuestionó la escasa difusión mediática que tuvo la convocatoria y, en ese sentido, puntualizó: “fue una marcha que también estuvo incorporada en demandar la reincorporación de los trabajadores de Télam como en repudio a la represión vivida por la comunidad docente de Chubut”. Remarcó: “fue una marcha antimacrista”.

En referencia a los travesticidios, Pereira afirmó que “alrededor de 45 compañeras fueron asesinadas este año”. Luego remarcó el crecimiento político del colectivo de diversidad en Argentina, expresando que aquí “la comunidad Gltbi hace muchos años interviene en términos políticos pero que hoy vive una hegemonía de sectores que tienen acuerdo con el macrismo”.

Dicho ello, adujo que “en nuestro país la comunidad travesti es la que vive las políticas neoliberales de manera más fuerte y más cruda, porque no sólo no accede al trabajo sino que es asesinada antes de cumplir cuarenta años”. “La contradicción principal es de clase”, señaló.

Denunció también que “la gobernadora Vidal no reglamenta la ley de cupo laboral travesti-trans”, por lo que “se imposibilita la capacidad que tiene el colectivo travesti de acceder al Estado”. “Si la contradicción principal es de clase, es el momento en que hay que pedir que se detengan los despidos, que no se siga ajustando y que se aplique el cupo laboral travesti trans”, dijo.

El movimiento multicolor que expresa la diversidad tiene su relación con el movimiento verde, que reclama el aborto legal, seguro y gratuito. Sobre esa relación, Pereira consideró que “el reclamo por el aborto ha sido históricamente una wiphala”. Recordó que Lohana “fue una vocera fuerte de la campaña por el aborto legal” y que “las lesbianas fueron las primeras en el país en hablar del aborto”.

“Estamos orgullosas y orgullosos de ser verdes, pero el verde no tapa los colores de pertenencia”, sentenció y añadió: “hay un movimiento feminista consolidado en nuestro país porque hay acciones fuertes del colectivo Gltbi y, en particular, de las tortas y las trabas y organizaciones como nuestro partido”. “A mí lo multicolor no me cierra mucho; me interpreto más en la wiphala y en el color rojo”, puntualizó.

 

 

 

Una historia de déficit, PBI y otros mitos del capitalismo

Argentina, país sumergente

 

Después de las felicitaciones de Morgan Stanley y el FMI, sólo crece en el país la intermediación financiera ¡A comprar dólares que se acaba el mundo! El Banco Central continúa rifando cientos de millones, pero la divisa estadounidense persiste en quedarse el umbral de los treinta pesos y con perspectiva alcista.

 

Durante el primer trimestre del año -respecto del anterior- la deuda externa fue incrementada en 19.192 millones de dólares con lo que ascendió a 253.741 millones de esa moneda. Esto no es todo: de acuerdo al Informe de Balanza de Pagos que confecciona el Indec, durante ese período, la cuenta corriente acumuló un déficit de 9.623 millones, traccionado fundamentalmente por las emisiones de deuda del gobierno y del Banco Central.

A valor nominal por tipo de moneda, casi el noventa por ciento de la deuda externa está nominada en divisa extranjera y, de ella, alrededor del setenta por ciento corresponde a dólares.

Pero tampoco es esto lo peor, ya que esta cifra no incluye los cincuenta mil millones de dólares que el ejecutivo sumó a la deuda pública con el acuerdo que realizó con el FMI. 

Y si usted cree que aquí se acaban los números negativos que -a treinta meses de gestión- puede exhibir el “mejor equipo de los últimos cincuenta años”, se equivoca.

El trimestre enero-marzo de 2018 dejó un saldo deficitario de la cuenta corriente estatal del orden de 9.623 millones dólares, esto es, un incremento del 34,4 por ciento que se suma al pasivo de 7.158 que ya existía en idéntico mes del año pasado.

Así las cosas, en el acumulado de los últimos cuatro trimestres, el saldo negativo de la cuenta corriente se eleva a -5,3 por ciento del PBI, algo así como 34 mil millones de dólares, lo que significa -en términos nominales y en porcentaje del PBI- el más alto desde la salida de la Convertibilidad.

Estos datos, lejos de ser excepcionalidades, son sólo un corte (¡apenas un corte!) del desastroso escenario que construyó el Gobierno Cambiemos.

Por eso nadie puede sorprenderse cuando a menos de un mes de que la empresa calificadora Morgan Stanley Capital International (Msci) otorgara a Argentina la categoría de “mercado emergente” y que el FMI aprobara el acuerdo celebrado con el gobierno -el más voluminoso de la historia de ese organismo- la tasa de riesgo país que mide el JP Morgan, se disparara hasta llegar al lugar más alto de los últimos 33 meses.

Mientras tanto con papeles que se hundieron alrededor de un catorce por ciento, el Merval se derrumbaba más de un nueve por ciento, la baja más pronunciada de la última década, algo que pese a las fluctuaciones establece una tendencia.

Así, desde que Msci dijo que Argentina es un mercado emergente, las acciones cayeron por encima del 17 por ciento.

Asimismo, no puede extrañar que después de un par de jornadas en las que el gobierno celebró (¡sí, celebró!) que pudo mantener el precio de venta de la divisa estadounidense levemente por debajo de los 28 pesos, su precio volviera a dispararse, tendencia que siguió hasta trepar a casi a los treinta pesos por unidad.

Todo esto, pese a que el Banco Central subió de cien a 150 los millones de dólares que puso en subasta y reventó otros cuatrocientos.

Ante esto, el Ministerio de hacienda avanza con la licitación de Letras del Tesoro en dólares que se podrán suscribir en pesos, divisa estadounidense y Lebac. Pero también el Central hace lo propio con la suba de encajes bancarios. En síntesis un nuevo negocio para financistas y banqueros que sólo le da un respiro al alza del dólar y lejos está de poder mover, favorablemente, el amperímetro de los precios de economía real y cotidiana.

Para que quede claro, esos dólares que el gobierno está sacrificando en la timba financiera, salen de la bolsa de los 7.500 que el FMI desembolsó como parte del tramo inicial del acuerdo que suscribió con el ejecutivo, que dijo que recurrió al Fondo para garantizar estabilidad financiera que permita que -de una vez por todas- llegue la “lluvia de inversiones”.

Pero, además de los condicionamientos y delegación de soberanía monetaria y financiera que conlleva el acuerdo con el FMI, cuando aún no terminan de recibir el bolso inicial, ya se lo están patinando en la timba financiera.

Si alguien dudaba que el acuerdo con el Fondo fue un objetivo estratégico del tándem de poder que ocupa La Rosada, lo que está pasando ahora mismo es una respuesta más que contundente.

Tras el sobreendeudamiento -que incluso asombra a los grandes jugadores de la timba global- que perpetró el Gobierno Macri en sus primeros dos años y medio, el chorro se cortó porque los acreedores saben que a este ritmo quiebra la economía de cualquier formación estatal.

Por eso la aparición del FMI que garantiza los dólares para que se sientan seguros aquellos jugadores globales que se apuran para sacar lo que queda de la lata del Estado argentino. Y, sobre todo, para que esos jugadores puedan retirarse después de dejar sin activos a los argentinos.

 

Pobreza que crece

 

Entre otras cosas, lo que en estos días le están diciendo al Gobierno Cambiemos -incluso desde adentro de su propio staff- es que la maximización de la tasa de ganancia no se puede supeditar a nada, ni siquiera a la gobernabilidad.

Ellos saben que con  un ritmo de 213 millones diarios de endeudamiento difícilmente se pueda controlar el déficit, por más ajuste que impongan desde La Rosada. Y esto es así porque con un salario en caída libre, la única idea que se le cae al gobierno es intentar cerrar el agujero que provocó en el frente externo con un escenario de estanflación.

Esto explica por qué -y pese a todo- sigue la presión sobre el dólar que, así como van las cosas, va a ubicarse hacia fin de año arriba y bastante lejos de los treinta pesos.

Por eso la subasta cotidiana de divisas que -pese a su propio discurso- continúa llevando a cabo el Central. Esto no significa otra cosa que un gran negocio para la banca que actúa en el país y más ajuste, recesión y deuda que se utiliza para tapar agujeros de gasto corriente lo que para los actores del mercado es una señal pésima, ya que perciben que el círculo vicioso de la deuda es -y va a seguir siendo- cada vez más impagable.

Por eso, lo que desde una lectura presuntamente aséptica se presenta como una cuestión del universo de las finanzas, es por sobre todo un problema que atraviesa a la economía real, es decir, que se siente en las góndolas y -especialmente- entre los productos que consumen las personas que padecen mayor vulnerabilidad socioeconómica.

De ahí que en un escenario en el que, a caballo del sobreendeudamiento, lo único que crece es la pobreza y la maximización de la tasa de ganancia de la intermediación financiera, aparezcan datos de la realidad cada vez más alarmantes.

Se conoció un nuevo informe de Barómetro de Deuda Social de la Infancia de la UCA, que da cuenta que la mitad de los pibes de Argentina viven en situación de pobreza, al tiempo que advierte sobre el aumento constante de los que deben asistir a comedores infantiles para poder alimentarse.

Este dato es clave para comprender de qué va esto del diseño que el Gobierno Macri impone detrás de su meta de déficit cero, a la que piensa llegar a costillas de un país carente de mercado interno lo que en su hipótesis generaría saldo exportable.

 

Déficit y PIB

 

Es que desde la mirada que tiene la clase que ocupa La Rosada, es prioritario lograr la baja del déficit y el crecimiento del PIB, con datos amañados o no ¿Pero qué es esto del PIB y, en tal caso, permite evaluar si una estrategia económica es exitosa o fracasa?

El PIB es el valor monetario que tienen -durante un año- las distintas actividades de una determinada economía. Pero es prudente recalcar que es el valor de todas las economías que tienen expresión monetaria, por lo que excluye a todo aquello que no tenga ese tipo de expresión.

Este es un punto clave para comprender de qué va todo esto, sobre todo, si se quiere avanzar en formas aptas para generar trabajo, riqueza y reproducción de la riqueza por afuera de la dinámica de reproducción capitalista.

¿Es muy loco plantear esto cuando el universo en el que nos movemos cada día va por carriles absolutamente diferentes? A la hora de responder a esta pregunta, quizás alcance con advertir cuánto de lo que hacemos cotidianamente -incluso cosas sustanciales para la vida- carecen de expresión monetaria, lo que vuelve imposible que sean incluidas en el Excel donde se descargan las variables que aportan a la constitución del PIB.

En su patología el capitalismo evita poner expresión monetaria a la utilización, destrucción y contaminación, por citar un caso, de recursos naturales. Por eso en su escalada criminógena, asesina con agrotóxicos o materiales utilizados para mejorar el packaging con el que exacerba la pulsión consumista y, rápidamente, se transforman en residuo que se acumula y contamina.

Nadie va a encontrar un dato como este en la columna de lo que aporta a la disminución de la economía de ninguna plantilla Excel.

Pero tampoco el dolor de las personas empujadas a la miseria que, en dos años y medio, provocó el Gobierno Cambiemos.

De ahí que aunque esté claro que la caída del PIB es un indicador que señala que algo anda mal, no siempre la reversión de esa situación -incluso su crecimiento- habla de mejoría, sobre todo, si se considera esto desde la perspectiva de los intereses populares.

Porque el problema no está en la escasez, sino la desigualdad. Y esto es algo que no se considera desde la mirada del tándem de poder que gobierna, pero tampoco, desde aquella que confía en solucionar todo volviendo a recetas reformistas que fomentan un “capitalismo bueno”.

Y esto es así porque en el ADN de las relaciones que establece el capital está la concentración de la renta, los ingresos y la riqueza en minorías cada vez más acotadas, algo para lo que es necesario que se siga profundizando la transformación de las relaciones laborales, financieras y productivas de una forma antagónica a los intereses sociales.

Así las cosas, es probable que merced al ajuste sobre el ajuste, algún día, este gobierno o el que encabece un bloque de alternancia, pueda exhibir una planilla de Excel con crecimiento del PIB. Pero aunque la curva sea descendente, esto no va a impactar en la matriz que determina las características de las relaciones que llevaron a que, hoy, Argentina esté donde está.

Entonces, ahora que hasta el propio gobierno reconoce que se viene un semestre horrible, pero más aún cuando la cosa mejore un poquito, es preciso tener en claro que el problema es que al capitalismo ya le cuesta ocultar que es incompatible con la democracia.