Saludo a la mujer trabajadora con motivo del 8 de Marzo
Compañeras:
En la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas que se reunió en Copenhague en 1910 las comunistas Clara Zetkin, Kathy Duncker y Rosa Luxemburgo presentaron la propuesta de asumir el 8 de Marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora y desde entonces ese es un día de lucha de la clase obrera, de las mujeres y hombres que trabajan.
En la sociedad capitalista la mujer es oprimida, además de ser explotada. Con la lucha proletaria algunas cosas se han conquistado, como el derecho a votar, anteriormente negado, el derecho a divorciarse, antes prohibido, el derecho a la libre maternidad, que incluso hoy no es totalmente reconocido, pero aún falta mucho para la plena emancipación de la mujer.
En un mundo en guerra como hoy vivimos, cuando los bombardeos han asesinado a 160 niñas en Minab, cuando las trabajadores y trabajadores mueren en Gaza, Irán, Líbano, Ucrania, Rusia, cuando se condena a muerte al pueblo de Cuba y a la mujer cubana, alzamos nuestra bandera de lucha contra el imperialismo, la guerra y la barbarie, al que sólo interesan las ganancias, el petróleo, las superganancias de la plutocracia. Expresamos nuestra solidaridad con los pueblos que resisten a las agresiones imperialistas. Condenamos la amenaza de EEUU para asfixiar a Cuba y llamamos a la solidaridad con su pueblo. Expresamos nuestra solidaridad con las mujeres migrantes que en EEUU son perseguidas por el ICE, con todas las mujeres desplazadas en Medio Oriente por los bombardeos criminales que destruyen sus pueblos, sus escuelas y hospitales, sus casas, sus familias.
Por si ello no bastara, la situación de la mujer trabajadora es de diario sufrimiento, de jornadas difíciles, de explotación, hambre, miseria, insalubridad, accidentes de trabajo, una vida laboral que es como un túnel sin salida, de días y días, año tras año, décadas de labor asalariada y que ahora se alargan porque el capital decidió aumentar la edad para alcanzar una mísera pensión.
Las mujeres trabajadoras saben bien el significado del capitalismo, con salarios insuficientes, con un aumento constante de precios de los alimentos y enseres básicos, del pago de la renta, del servicio de agua y luz, de los servicios médicos, del elevado costo del transporte, de los pagos de inscripciones y materiales educativos, del embarazo y del parto, de la falta de guarderías y estancias infantiles, de la violencia en las calles, de la incertidumbre interminable…y esta agonía tiene que terminar, pues las mujeres y hombres de la clase obrera tenemos derecho a la felicidad.
La mujer trabajadora en México ya conoció la vida bajo los gobiernos del PRI y PAN, y ahora con MORENA cada día queda más claro que no hay ningún cambio de verdad. ¿En verdad con Sheimbaum llegaron las mujeres? Si eso se refiere a las oligarcas como Altagracia Gómez y otras, podría entonces decirse que ello es cierto, pero eso excluye a las millones de trabajadoras del campo y la ciudad, de la industria y la oficina, de la educación y los hospitales, a las desempleadas, las migrantes, las indígenas, las jóvenes. ¿Desapareció la corrupción y el narcotráfico? ¿Desapareció el abuso de la patronal? ¿Se resolvieron los crímenes de Estado en Ayotzinapa, Tlatelolco, Aguas blancas? ¿Terminaron las superganancias de los monopolios a costa del sudor y sangre de los que trabajamos? ¿Terminó el capitalismo, o sigue? Las respuestas son obvias: todo necesita ser cambiado! Pero eso no pasará solo con desearlo, hay que organizarse y aportar una cuota de sacrificio para conquistar el mundo nuevo.
Hermanas trabajadoras:
La lucha de los trabajadores no está completa sin la participación de la mujer trabajadora, juntos somos la fuerza de la clase obrera que puede enterrar este mundo podrido y caduco. El socialismo-comunismo es la garantía de la emancipación de la mujer.
¡Proletarios de todos los países, uníos!
Partido Comunista de México